Qué Es el CAPEX y Cómo Afecta Al Valor De Una Empresa

¿Tiene una empresa y está pensando en invertir en infraestructuras o equipos? ¿Se pregunta cómo pueden afectar esas inversiones al valor de su empresa? ¿Quiere adquirir un negocio y desconoce cómo interpretar el CAPEX para tomar decisiones más seguras? ¡Está en el sitio correcto! Saber invertir es clave en el mundo empresarial para poder hacer crecer un negocio y conocer el CAPEX le puede ayudar a identificar dónde se destina el dinero invertido, qué inversiones son estratégicas y cómo afectan a la rentabilidad y al valor de la empresa.

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Comprender el CAPEX no solo le permite tomar decisiones mejor informadas sobre nuevas adquisiciones o expansiones, sino también anticipar necesidades futuras de inversión y evaluar la salud financiera de un negocio. A lo largo de este artículo le explicaremos qué es el CAPEX, los distintos tipos de costes de capital, cómo se calcula, y cómo interpretar esta información en el contexto de la compraventa de empresas, para que pueda actuar con confianza y seguridad.

Qué es el CAPEX

El CAPEX, o Capital Expenditure, se refiere al coste de capital que tiene una empresa al adquirir, mejorar o mantener sus activos a largo plazo, como edificios, maquinaria, equipos o tecnología. A diferencia de los gastos corrientes, que se registran como gastos de explotación de la empresa en su día a día (por ejemplo, el pago de la electricidad o salarios), el CAPEX supone una inversión que contribuye al funcionamiento y crecimiento de la empresa durante varios años.

Estas inversiones son clave porque afectan directamente al valor de la empresa y a su capacidad para generar beneficios futuros. Por ejemplo, una empresa de transporte puede invertir en renovar su flota de vehículos, lo que reduce averías y garantiza un servicio más fiable. En el caso de una clínica dental puede adquirir nuevos equipos o tecnología de diagnóstico que mejoran la atención a los pacientes y permiten ofrecer más y mejores servicios, aumentando su capacidad de crecimiento.

Desde el punto de vista contable, el CAPEX no se registra como un gasto completo en el momento de la inversión. En España, según la normativa del ICAC, el valor de estos activos se refleja en el Balance de Situación y se va reconociendo como gasto parcial mediante la depreciación a lo largo de su vida útil mediante un concepto llamado amortización. Esto significa que, aunque la empresa haya pagado de golpe por una máquina o un equipo, el impacto en su cuenta de resultados se distribuye durante varios años, reflejando más fielmente su uso y desgaste.

En pocas palabras, el Capital Expenditure refleja cómo una empresa invierte en su futuro, y entenderlo es fundamental tanto para los que gestionan un negocio como para quienes quieren adquirirlo o valorarlo.

Tipos de CAPEX o coste de capital

El CAPEX se puede clasificar en dos tipos principales: CAPEX de mantenimiento y CAPEX de crecimiento. Conocer la diferencia es clave para entender cómo invierte una empresa y cómo estas inversiones afectan a su valor y a su rentabilidad.

#1 CAPEX de mantenimiento

Se refiere a las inversiones necesarias para mantener los activos existentes en buen estado y garantizar que la empresa siga funcionando correctamente.

  • Ejemplo en una empresa de transporte: renovar los frenos o motores de los vehículos de la flota.
  • Ejemplo en una clínica dental: reemplazar un sillón dental desgastado o actualizar un equipo de rayos X antiguo.

Aunque estas inversiones no generan crecimiento inmediato, son esenciales para evitar interrupciones en la operación y costes mayores por averías o deterioro de activos. En términos financieros, el CAPEX de mantenimiento reduce el flujo de caja disponible para la empresa y, por tanto, puede afectar al EBITDA ajustado que se analiza en una compraventa, aunque su propósito es sostener en el tiempo la operativa actual de la empresa.

#2 CAPEX de crecimiento

Son las inversiones que permiten a la empresa expandirse, mejorar su capacidad o aumentar su eficiencia a largo plazo.

  • Ejemplo en una empresa de transporte: comprar nuevos vehículos para ampliar rutas o servicios.
  • Ejemplo en una clínica dental: adquirir tecnología avanzada para ofrecer nuevos tratamientos o abrir una nueva clínica.

Estas inversiones reflejan el potencial de expansión y desarrollo del negocio. A diferencia del CAPEX de mantenimiento, el CAPEX de crecimiento puede aumentar los ingresos futuros y, por tanto, su efecto en el EBITDA ajustado se interpreta como una inversión estratégica, mostrando el potencial de rentabilidad a largo plazo de la empresa.

Además de la clasificación por propósito (Mantenimiento o Crecimiento), el CAPEX también se puede clasificar por la naturaleza del activo que se adquiere: CAPEX Tangible y CAPEX Intangible. El CAPEX Tangible incluye las inversiones en activos físicos como maquinaria, edificios o vehículos. Por otro lado, el CAPEX Intangible se refiere a las inversiones a largo plazo en activos no físicos, pero que son esenciales para la empresa, como el desarrollo de software propio, la adquisición de patentes o de ciertas licencias, etc. En la economía actual, el CAPEX de activos intangibles es cada vez más relevante, especialmente en empresas de tecnología y de servicios.

Diferencia entre CAPEX y OPEX

Como hemos visto, el Capital Expenditure hace referencia a las inversiones que una empresa realiza en activos a largo plazo, como maquinaria, vehículos o equipos, mientras que el OPEX son los gastos de explotación del día a día necesarios para que la empresa funcione, como salarios, combustible o materias primas.

Por ejemplo, en una empresa de seguridad, comprar vehículos para patrullas o instalar sistemas de vigilancia avanzados es CAPEX, mientras que pagar el combustible de los coches, los salarios de los vigilantes o el mantenimiento rutinario es OPEX. De igual manera, en una empresa distribuidora de alimentos, adquirir camiones frigoríficos o renovar un almacén es Capital Expenditure, y pagar el combustible, los sueldos del personal o los productos de embalaje sería OPEX.

Esta diferencia es importante porque afecta directamente a la rentabilidad y al flujo de caja de la empresa. El OPEX se contabiliza como gasto inmediato, mientras que el CAPEX se refleja en el balance y se va amortizando poco a poco con el paso del tiempo. Entenderlo le permite interpretar mejor los informes financieros y tomar decisiones más seguras al valorar o comprar una empresa.

Cómo calcular el CAPEX y su interpretación

Calcular el CAPEX es más sencillo de lo que parece. La fórmula más utilizada consiste en sumar la variación del inmovilizado de un año a otro y la amortización registrada en el mismo periodo:

CAPEX = Variación del inmovilizado + Amortización

Aunque esta es la fórmula más habitual que se emplea en este análisis, en muchos casos puede encontrar el dato directamente en el Estado de Flujos de Efectivo, dentro del apartado de “Actividades de inversión”. Si no dispone de este estado, puede calcularlo acudiendo al Balance de Situación, para ver la variación del inmovilizado, y a la Cuenta de Resultados, para consultar la amortización. Solo debe asegurarse de que el aumento del inmovilizado corresponde realmente a inversiones y no a ventas o a bajas de activos.

Interpretar el CAPEX también es fundamental. Un CAPEX constante y razonable suele indicar que la empresa mantiene sus activos en buen estado. Por el contrario, un CAPEX muy bajo durante varios años puede ser una señal de alerta: quizá el negocio está trabajando con equipos antiguos, lo que obligará a realizar inversiones importantes tras la compra. En cambio, un CAPEX elevado puede reflejar expansión, modernización o crecimiento, aunque también puede reducir el flujo de caja disponible si la empresa no genera suficientes ingresos para sostenerlo.

Para un comprador, entender el nivel y la evolución del Capital Expenditure de una empresa es clave. Permite valorar si la empresa está bien mantenida, si requerirá inversiones necesarias después de la adquisición o si está en pleno proceso de crecimiento. En definitiva, le ayuda a anticipar necesidades futuras y tomar decisiones de inversión más seguras.

Qué es el CAPEX rate y para qué se utiliza

El CAPEX rate es un indicador que ayuda a entender cuánto invierte una empresa en activos fijos en relación con su actividad o su capacidad para generar caja. Es decir, muestra si la empresa está invirtiendo mucho, poco o lo necesario para mantener y hacer crecer su negocio.

No existe una única manera de calcularlo. En realidad, el CAPEX se puede relacionar con distintas métricas según lo que se quiera analizar. Las comparaciones más habituales son estas:

  • CAPEX / Ventas: indica qué parte de los ingresos se reinvierte en compra de maquinaria, equipos o instalaciones. Un valor alto puede señalar que el negocio es intensivo en capital o que está en fase de crecimiento.
  • CAPEX / Flujo de Caja Operativo: muestra qué porcentaje de la caja que genera la empresa se destina a inversiones. Es útil para evaluar si el negocio puede financiar su propio crecimiento sin depender de deuda externa.
  • CAPEX / Amortización: ayuda a ver si la empresa está invirtiendo lo suficiente para mantener sus activos. Si el CAPEX es sistemáticamente menor que la amortización, los equipos podrían estar quedándose obsoletos.

Para un comprador, el CAPEX rate es una herramienta muy valiosa. Le permite comparar empresas del mismo sector, detectar negocios que requieren muchas inversiones para seguir funcionando y distinguir entre empresas que crecen de forma saludable y otras que simplemente están compensando un deterioro de sus activos. En definitiva, facilita una visión más realista de las necesidades futuras de inversión de la empresa y su potencial para generar caja.

Consejos sobre el CAPEX en la compraventa de empresas

A la hora de analizar una empresa para comprarla, entender bien su CAPEX puede marcar la diferencia entre una inversión segura y una que pueda generar problemas futuros. Estos son algunos aspectos clave que conviene revisar.

#1 No subestime el CAPEX de Mantenimiento

El CAPEX de mantenimiento es el que la empresa necesita para conservar sus equipos, vehículos o instalaciones en condiciones óptimas. Si este gasto aparece históricamente demasiado bajo, puede ser una señal de alerta. Antes de la venta de la empresa, algunos propietarios reducen al mínimo estas inversiones para mostrar un beneficio mayor a corto plazo, pero esto deja al comprador con una lista de inversiones pendientes que tendrá que asumir tras la adquisición. Verificar que el CAPEX de mantenimiento ha sido adecuado le ayudará a evitar posibles sorpresas muy costosas.

#2 Exija el detalle histórico del CAPEX en la Due Diligence

Durante la due diligence, es recomendable pedir un detalle histórico de entre tres y cinco años de todas las inversiones realizadas en CAPEX. No basta con ver el total: es importante saber en qué se realizaron dichas invesiones, distinguiendo entre CAPEX de mantenimiento y CAPEX destinado al crecimiento. También conviene solicitar un plan de inversiones necesarias futuras, especialmente si la empresa opera con maquinaria, vehículos o instalaciones que requieren una renovación periódica.

#3 Ajuste el EBITDA con un Flujo de Caja Libre realista

El CAPEX de mantenimiento influye directamente en el valor de una empresa. Aunque contablemente no aparezca incluido como gasto en la PyG de la empresa, y en el EBITDA obtenido, en la práctica es un desembolso necesario para que el negocio siga funcionando adecuadamente. Por eso, al calcular el Flujo de Caja Libre (FCL), este CAPEX suele restarse al EBITDA (concretamente al NOPAT) para obtener una visión realista de la caja que genera la empresa después de mantener sus activos de una forma adecuada. Si el CAPEX de mantenimiento es elevado, significa que la empresa necesita invertir mucho dinero cada año para mantener su actividad. En otras palabras, es un negocio que requiere más capital para poder seguir funcionando.

Conclusión: Conozca el CAPEX antes iniciar el proceso de compraventa

Conocer el CAPEX y entender cómo influye en el funcionamiento y en el valor de una empresa es fundamental para cualquier comprador o propietario que desee tomar decisiones bien informadas. Analizar correctamente estas inversiones permite distinguir entre un negocio que simplemente mantiene su actividad y otro que realmente está creciendo, además de anticipar necesidades futuras que pueden afectar a su rentabilidad.

En un proceso de compraventa de empresa, revisar el CAPEX histórico, su composición y su impacto en el flujo de caja le ayudará a identificar posibles riesgos ocultos y a valorar la empresa con una mayor precisión. En definitiva, comprender el CAPEX no solo aporta claridad financiera, sino que también refuerza la seguridad y la calidad de cualquier decisión de inversión.

En Wizdolphin, somos asesores especializados en la valoración y compraventa de todo tipo de empresas. Si está considerando vender o comprar una empresa, no dude en ponerse en contacto con nosotros para que le podamos ofrecer nuestro servicio de asesoramiento personalizado.

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Si está pensando en valorar su empresa o venderla, no dude en contactarnos, le informaremos sin compromiso.

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Publicado por Wizdolphin
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